Quién se atreve a estar vivo. He estado a punto de irme, busqué el número de otra pero esperé un poco, no puedo parar de pensar en vos, pérdida absoluta. Solo pido música, un taller y un cheque cada tanto, nada más. Sé que la muerte será maravillosa, amiga mía, puedo sentir como me muero y soy feliz, solo, penetrantemente solo y feliz. Respiro hasta el último rincón de este cuarto, todo me pertenece, me lo llevo conmigo, él también está feliz y solo porque yo estoy en él.
Qué fue lo que nos pasó, porqué no supimos quedarnos simplemente. El tiempo y el espacio no son lo que uno quiere sino lo que nos toca. A veces nos encontramos y luego todo se va al carajo. Lo principal es la afinación, aunque podría permitirse algo de discordía, no mucha, siempre y cuando seas tú, es decir, siempre y cuando seas el tiempo y el espacio. Peor para mí si no disfruto lo que me resta. Quiero que estés orgullosa de mí o mueras de envidia. Seré tan feliz que tendrás que morirte de una de las dos, y para mí será genial cualquiera.
No logro dejar de pensar en tí mi amor. Algo de tí se quedó bailando en mi cuarto, debe ser la parte que te arrebaté. ¿O acaso creíste que ibas a salir completa de aquí? Lástima que no pude tenerte toda.
« ¿A QUÉ VOLVISTE? | Inicio | DEBE SER ESTE YO »
2 comentarios
Escribe un comentario
« ¿A QUÉ VOLVISTE? | Inicio | DEBE SER ESTE YO »

Lástima no ser yo quién inspire tales pensamietos, todos llegamos a sentir cosas así, pero son pocos los que logran decirlo tan bien. Tus palabras convencen y me convencen de querer ser ese tiempo y ese espacio necesarios para estar en tu cuarto, tu memoria y rodeándote la piel.
Y cuanto quisiera yo que tú fueras ella. Estoy entrando en el Espíritu y sé que pronto nada importará porque todo será importante. No habrá un momento ya en que no esté satisfecho y al mismo tiempo no dejaré de desear y buscar más satisfacción. Golpeo contra las olas y contra la playa. A veces floto y de repente, otra ola. Es raro no volver a ser y sin embargo seguir siendo. Es un salto al más allá que se entierra con mayor fuerza acá. Mis ojos, mis labios, mi piel, mis oidos, mi respiración, son los mismos pero perciben diferente. Nada puede evitar que lo que está destinado a crecer crezca: penetracion profunda y eterna. Entrar para no salir nunca más, solo entrar y entrar.